Bomboloni o krapfen, dulces del carnaval italiano
Si hay algo que los italianos no podemos evitar son los dulces fritos en carnaval y los bomboloni o krapfen (el nombre cambia según zona) son unos de ellos.
Este postre me teletransporta a mi infancia. Son unos de esos postres que me encantaba hacer con mi madre. Que ricos… y cuantos de ello era capaz de comer sin luego engordar ni una chispa… Que tiempo eran aquellos… Ahora los hago, los disfruto pero los como con moderación… Ya puedes imaginar el porque.
La receta de este postre italiano de hoy es de una operaria de mi padre, Mimina. Nos llevaba una bandeja recién hecha a casa y como a mi hermana y a mi nos gustaban tanto le pedimos la receta para poder hacerlos nosotras. A su receta he ido haciendo unos cambios, porque antes no se utilizaba la harina de manitoba y en este tipo de dulces da unos resultados muy buenos. A mi me encantaban rellenos de chocolate (y aún me siguen gustando así), todos los demás de mi familia los preferían con crema…
Con la receta de los bomboloni puedes preparar también las «graffe» o «ciambelle di carnevale». Así que si no quieres rellenarlos dale forma de rosquilla bien grande. Este es un postre de carnaval no obstante en las cafeterías italianas en un clásico de los desayunos durante todo el año.
Me encanta traerte estas recetas que me conectan con mi niña interior. Mientras escribo esta descripción revivo muchos momentos felices de mi infancia y me siento bien. ¿Tienes alguna receta que te haga ese efecto?
En mi blog podrás encontrar también la receta de las Graffe napoletane, unas rosquillas tradicionales de Napoli que a diferencia de la receta de hoy lleva patatas en la masa. Si te quedas con la duda de cual hacer, prueba las 2.
- 300 g Harina de manitoba
- 200 g Harina común
- 230+20 g Leche
- 1 Huevo
- 60 g Azúcar
- 80 g Mantequilla
- 15 g Levadura fresca
- 10 g Sal
- Piel de naranja o limón
- Aceite para freír
- Nutella para rellenar (o crema pastelera)
- Azúcar glas para el acabado
- Tanto si la haces a mano o con amasadora el orden para poner los ingredientes es el mismo.
- Disuelve la levadura en 230 ml de leche a temperatura ambiente.
- Pon en el bol las harinas previamente tamizadas, los 230 ml de leche con la levadura disuelta, el huevo y el azúcar. Acciona la maquina a velocidad media o amasa a mano. Si ves que la masa resulta algo seca añade los 20 ml de leche que has reservado (va a depender de la harina que utilices).
- Cuando la masa tenga un aspecto liso y homogéneo añade la sal, la ralladura de piel de cítrico y la mantequilla a temperatura ambiente poco a poco. Sigue amasando. La masa tiene que quedar lisa y elástica y cuando estará lista notarás que se despega de las paredes del bol.
- Tapa con film transparente y deja reposar hasta que triplique su volumen durante 3-4 horas a temperatura ambiente (para acortar el tiempo pon la masa en un sitio templado). También puedes ponerla en frigorífico y seguir al día siguiente (es lo que hago yo así reparto el trabajo).
- Corta unos cuadrados de papel de horno del tamaño de 20*20 cm.
- Tras el reposo divide la masa en porciones de 60 g, haz con ellas bolitas, boléalas, aplasta ligeramente y traslada sobre los cuadrados de papel de horno. Cubre con film transparente y deja reposar otra vez hasta que tripliquen su volumen.
- Prepara la nutella o la crema pastelera en una manga pastelera.
- Pon en una sartén profunda abundante aceite de girasol u oliva suave (tiene que ser suficiente cantidad para que los bomboloni floten), calienta hasta llegar a los 160º C. Coge el bombolone con el papel vegetal y ponlo en el aceite. El papel vegetal se despegará enseguida y podrás retíralo. Ve cocinando los bomboloni hasta que queden bien dorados por ambos lados. Controla que la temperatura del aceite no suba en exceso para que se vayan haciendo lentamente y sin quemarse por fuera.
- Escurre los bomboloni sobre papel absorbente. Deja templar y rellénalos de nutalla haciendo un agujero lateral con la misma boquilla de la manga pastelera o con un palillo de sushi por ejemplo. Una vez frio espolvorea con azúcar glas. Ya están listos para disfrutarlos. Si no los gastas en el día guárdalos debajo de una campana de cristal y así llegarán aún tiernos al día siguiente
- También puedes repasarlos por azúcar común recién sacados del aceite, yo los prefiero con azúcar glas.
- Puedes congelar la masa tras darle forma después del primer reposo. Pon las bolitas en un plato bien distanciadas entre ellas y ponlas en el congelador. Una vez congeladas puedes trasladarlas a una bolsa. Descongela completamente y deja doblar el volumen antes de freír.




